Apedreada hasta la muerte
El País, martes 8 mayo de 2007.
Doaa Aswad Dekhil, una chica de 17 años de la secta yazidi, se enamoró de un musulmán y se convirtió al Islam para poder casarse con él. Al volver a su pueblo, básica, al norte de Irak, 2000 personas de su pueblo, observaron cómo un grupo de ocho o nueve hombres, parece ser que de su propia familia, la apedrearon hasta la muerte mientras un vecino lo grabó con su teléfono móvil. Las imágenes se difundieron pronto en Internet: una chica morena vestida de rojo trata de evitar las pedradas. Está cubierta por su propia sangre, trata de levantarse pero alguien la empuja y otra persona la machaca la cabeza con un trozo de hormigón. La ministra de Derechos Humanos de Irak anuncia que nunca se había visto en Irak un incidente de estas características, tan cruel y fuerte. Existen algunas dudas sobre qué pasó realmente. Los sucesos indican que la venganza se produjo unos días más tarde, cuando 21 personas pertenecientes a la secta yazidi murieron en una emboscada.
La secta yazidi es una antigua minoría religiosa kurda que venera al Diablo. Está formada por unos 300.000 fieles. Consideran a Satán el verdadero dominador del universo.(resumen de la noticia)
Los seres humanos cada vez nos posicionamos en posturas más radicales que hacen un poco más difícil nuestra convivencia. Cualquiera que sea la creencia que tú defiendas, ninguna de ellas puede justificar el apedrear a una chica de 17 años, en la flor de la vida, por utilizar el derecho que se le otorga por ser un ser humano, a escoger su religión y su forma de vida. Con el paso del tiempo tengo la esperanza de que la gente pueda llegar a convertirse en personas más comprensibles con sus prójimos, pero en muchos casos es al contrario, y nos estamos volviendo mucho más radicales con las decisiones que toman las personas de alrededor. En esta misma noticia, a esta chica se le tenía que haber respetado la decisión de convertirse al Islam por amor si era lo que ella quería, pero el radicalismo de los miembros de la secta a la que pertenecía y más aún, de su propia familia, le han robado a pedradas la vida por arriesgarse a vivirla como ella verdaderamente quería.
Elena Lucas Bellido.
3 comentarios
Yéssica, Noelia, Judith y Rosa -
Creo que todos somos libres de decidir con quien queremos y con quien no queremos estar, sin importarnos nada más que a nosotros de la religión que sea, como sea...
Si para ellos, por sus leyes, normas o libro sagrado es imcumplir una ley que se lo apliquen a ellos mismos. Lo que no pueden hacer es controlar, por llamarlo de alguna manera, la vida sentimental de una persona, pues creo que cada uno es responsable de sus propios actos.
lucía díaz -
ana garcia -