¿Es posible la objeción de conciencia en Educación para la Ciudadanía?
Gregorio Peces-Barba, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III, escribió un artículo publicado ayer 21 de noviembre en El País titulado “El miedo al mono”, en el que mantiene que la posición de algunos de los elementos más reaccionarios de la jerarquía eclesiástica española están manteniendo respecto a la asignatura de Educación para la Ciudadanía una actitud de confrontación y miedo semejante a la que mantuvieron en el siglo pasado respecto a las teorías evolutivas darvinistas, lo que justifica el título del artículo. Recojo algunos párrafos que no tienen desperdicio: “Este problema del último tercio del siglo XIX [el de la contraposición de Ciencia y Religión] ha estado presente y lo sigue estando en los albores del XXI, marca la división de las dos Españas, y una barrera ideológica entre la cultura de la laicidad y de la autonomía moral de las personas y la cultura del sometimiento a la teología, y la necesidad de la luz divina para conocer la verdad, no sólo la religiosa, sino la científica, la política y la jurídica. […]La laicidad en la escuela es compatible con la enseñanza de la religión católica, lo que se llamaba catecismo, a petición de los padres, pero esa expresión de libertad es incompatible con pretender el monopolio y con excluir a los poderes públicos de uno de sus deberes fundamentales en la escuela: la enseñanza de la ética pública de los valores y de las reglas de juego constitucionales. Fundar incluso en esa versión moderna del miedo al mono una objeción de conciencia contra la Educación para la Ciudadanía y derechos humanos, puede desorientar y confundir a padres católicos de buena fe y considerar contrarios al catolicismo los valores y los ideales democráticos.”¿De verdad pretende hacernos ver la jerarquía eclesiástica que la religión y los valores religiosos católicos son incompatibles con los valores democráticos y la ética cívica? ¿De verdad piensan que se puede alegar motivos de conciencia contra una asignatura como Educación para la Ciudadanía, cuyos contenidos son muy semejantes a la actual Ética? ¿Quieren hacernos creer que una materia como Educación para la Ciudadanía contiene elementos contrarios a los derechos humanos y a la libertad de conciencia? ¿Podría acaso un racista, basándose en sus creencias, alegar motivos de conciencia para esta misma asignatura? Porque sólo se pueden alegar motivos de conciencia cuando se obliga a alguien a realizar tareas que supongan una violación de los derechos humanos o suponga una violencia a sus convicciones (siempre que éstas se consideren valiosas) y, ciertamente, este no es el caso.
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Marta Benito -